Primera parte: Mi camino de práctica espiritual
Para la mayoría de las personas, todo lo que uno hace responde a ciertos motivos y metas. Al escribir mi experiencia de práctica espiritual solo tengo un propósito: la necesidad de un amor. Ese amor no nació en un momento ni de un lugar concretos, ni llegará el día en que desaparezca en parte alguna; sencillamente es. En ese amor el yo no tiene dónde asentarse y el corazón se vuelve por entero sumiso, manso y abierto. Todo cuanto he hecho, hago y haré no es sino la manifestación de ese amor.