Segunda Parte: Reflexiones sobre la práctica espiritual de los laicos [Ep. 5]

La mayoría de los practicantes no han seguido una dieta vegetariana desde la infancia, por lo que cambiar repentinamente los hábitos alimenticios por motivos de práctica espiritual puede provocar ciertas reacciones fisiológicas, especialmente en personas de mediana edad y mayores con una salud más delicada. Quienes llevan muchos años consumiendo carne tienen una fisiología y unos canales energéticos ya adaptados a ese tipo de alimentación; además, tras años de carnes fritas, guisadas y asadas, dichos canales han acumulado una gran cantidad de qi turbio y toxinas. Por ello, al cabo de un tiempo siguiendo una dieta vegetariana, el cuerpo atraviesa un proceso de purificación y desintoxicación de los canales energéticos, que puede durar como mínimo tres meses, siete meses, nueve meses u otros períodos similares.

Durante este tiempo, es fundamental prestar atención al propio estado mental y procurar mantener un ánimo sereno y apacible. Quienes tengan una vida laboral muy ocupada también deberían encontrar momentos cada día para sentarse en meditación, preferiblemente durante dos horas o más. Esto permitirá que el cuerpo transite de manera estable hacia la adaptación a la dieta vegetariana; de lo contrario, es fácil que durante este período se desencadenen enfermedades del sistema endocrino. Las emociones durante esta etapa son de vital importancia. En general, el proceso inicial de purificación y desintoxicación de los canales energéticos se extiende de forma intermitente a lo largo de tres años. Esta es también la razón por la que algunas personas que fuman enferman al dejar el tabaco de golpe: no han sabido gestionar adecuadamente sus pensamientos y emociones durante el período de desintoxicación.

Deja un comentario