- La gente moderna está acostumbrada a pensar, suele usar la cabeza en exceso, lleva demasiadas preocupaciones en el corazón y la energía tiende a acumularse en la cabeza; por eso, al empezar a meditar sentada, le resulta muy difícil relajar todo el cuerpo. La clave para relajar todo el cuerpo es que el corazón y la mente se relajen. Así pues, al comenzar la meditación sentada, primero hay que dejar que el qi descienda y, después, regularizar la respiración.
- En la meditación sentada, contemplar la respiración, contemplar los pensamientos y otras prácticas contemplativas similares no consiste en pensar ni razonar, sino en mirar con el corazón. Por eso, en general hay que dejar que el qi de la cabeza descienda hasta la zona del chakra del corazón y, a continuación, relajarse y comenzar la contemplación.
- Hay quienes meditan sentados muy bien, pero si se observan sus canales de qi, unos desprenden una energía decadente y apagada por todo el cuerpo y otros los tienen secos y sin brillo. Todo esto está relacionado con la actitud mental con la que se sientan a meditar. Por eso, antes de meditar sentado hay que ajustar la actitud mental, de modo que uno se llene de amor y de alegría.
- No comer demasiado antes de meditar sentado.
- Valora el trabajo fuera de la meditación sentada. En la vida diaria, procura que las seis raíces consuman la menor energía posible. Al comer y al dormir, primero recoge el corazón y el espíritu hacia dentro: retira la energía de las seis raíces al interior del cuerpo y, solo después de relajarte, empieza a comer y a dormir. Así es menos fácil que el cuerpo acumule carnes flojas o que tengas pesadillas. Al defecar, no leas libros ni periódicos, pues eso favorece el estreñimiento y las hemorroides; aquieta la mente y relájate para poder expulsar del cuerpo los residuos con mayor plenitud. En realidad, solo prestando atención a la soltura, la quietud y la naturalidad en el «comer, beber, defecar, orinar y dormir» cotidiano puede la meditación sentada avanzar más rápido por el buen camino.